Cuando la ropa se hilvana con herencia, pasiones y una peculiar cosmovisión
Por: Rosario Civit

Juliana García Bello: la joven fueguina radicada en Holanda que deslumbra al mundo con sus diseños de indumentaria.

Oriunda de Río Grande, Tierra del Fuego, Juliana García Bello es mestiza de arte, amor por la naturaleza y curiosidad por la vida. Creció en una familia en la que la confección es marca de agua y la vida de los objetos cotidianos se considera eterna. Con la creatividad pasmosa que la caracteriza, ha sabido transmitir al mundo sus pasiones, sus preocupaciones y la idiosincrasia de su familia a través del diseño de indumentaria.
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Nieta de una modista de pueblo e hija de una maestra mayor de obras, García Bello tuvo una infancia rodeada de creación. Comenzó a hilvanar su vida con otras cuando su madre la llevaba a descubrir “tesoritos” al basural a cielo abierto de su pueblo. “Me gusta rescatar esas historias o cosas del pasado que me encuentro y me transmiten algo, para seguir transformándolas y comunicándolas”, cuenta. Días enteros pasaba revolviendo lo que otros consideran residuos, para encontrar objetos cuya vida pudiera extenderse indefinidamente. Tiene amor por preservar lo que existe y de niña lo tradujo como voluntaria en la reserva ecológica de Tierra del Fuego.
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La artista define su estilo personal como el de una “auténtica patagónica”. Fuente: Instagram
Migró a la ciudad de Buenos Aires al terminar el colegio secundario para estudiar Diseño Textil y de Indumentaria en la UBA y desde entonces lleva su herencia a donde vaya: una mirada particular sobre los objetos que comúnmente consideramos basura.
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La confluencia de su historia familiar con su trabajo comenzó en 2017, cuando García Bello le propuso a su abuela, “La Dora”, crear una colección de indumentaria a partir de la ropa que sus vecinos de Villa Elvira, La Plata, les donaban. “Ella transmitió a toda la familia ese gen de recuperar los objetos y saber que son para siempre”, cuenta la diseñadora con admiración a su compañera en la colección que dio inicio a su marca “García Bello”. Juntas presentaron la propuesta en la sección Autores de Moda de la Buenos Aires Fashion Week y salieron galardonadas con el primer puesto.
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La colección “Dora Duba” es la que más enorgullece a García Bello. Fuente: Twitter
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Desde entonces, el Up-Cycling ha sido el camino de todo su trabajo. Este concepto consiste en ser conscientes del destino de todo lo que se desecha al mundo y combatir el impacto climático alargando la vida de los objetos. “Pensé que eso que yo ya hacía hace mucho tiempo era una buena respuesta a interrogantes que tiene ahora la industria de la moda, una industria de seguir y seguir haciendo sin pensar en lo que ya se tiene”, explica. Su marca se sustenta de donaciones de jeans, camisas y manteles que la gente de Holanda les aporta y ella convierte en nuevas prendas. Para la diseñadora, la vida en Holanda es similar a la de su pueblo de origen. Un lugar familiar en el que todos se conocen y se ayudan en el día a día. Las donaciones las solicitan con anuncios en las carteleras de los supermercados y con pedidos de boca en boca por el barrio.
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"Todo se convierte en una obra digna de aprecio ante los ojos de la diseñadora"
Su mirada particular de los objetos del mundo no consiste solamente en verlos como eternos, sino también como arte. Encuentra diseño en los rincones más comunes, desde el arreglo de la fachada de una casa, hasta un mueble abandonado cubierto de nieve e incluso un rayito de sol que se escurre por una ventana; todo se convierte en una obra digna de aprecio ante los ojos de la diseñadora. Comparte sus hallazgos diarios en las redes sociales, con la misma naturalidad con la que describe la marca que le otorgó reconocimiento internacional.
La diseñadora emigró a Holanda al quedar seleccionada para un concurso de indumentaria. Fuente: Instagram
Con mate en mano a las 22 h de Holanda, García Bello cuenta la dinámica de su trabajo actualmente. En el taller, que es su casa, trabajan tres personas: ella, Santi, su pareja, y un pasante que va rotando. Es un equipo casi familiar, que se toma recreos por el compromiso que siente la diseñadora con sus compañeros, ella sola se pondría “en modo productivo” y trabajaría sin descanso. El funcionamiento de la modesta empresa es reflejo del modo de su creadora. “Soy muy organizada, fui a un secundario de económicas y eso hace que yo sea ordenada y organizada con los tiempos y los trabajos”, reconoce risueña.
El taller. Fuente: Instagram
Desde el sencillo taller funciona la marca que en 2019 ganó el primer premio en Fashion Makes Sense de los Países Bajos y en 2020 el Redress Design Award de Hong Kong. Además, tiene locales distribuidos por Argentina, Holanda y Estados Unidos y, fiel a su esencia, comercializa en ferias locales.

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La colección de éxitos de García Bello se debe tanto a su despampanante creatividad, como a la curiosidad de la artista, que le otorga una comprensión particular de la sociedad a la que le presenta sus obras. El interés por la antropología y por la sociología la llevó a entender por qué le resultó más sencillo de lo esperado presentar su trabajo en Hong Kong, por ejemplo. “Hay una fuerte relación conceptual y estética con los asiáticos, sobre todo en las tipologías que hago”, reconoce, “está relacionado con mi respeto por la naturaleza, ellos tienen mucho de la línea hecha a mano y empatizamos por ahí”.
Juliana García Bello es la diseñadora fueguina radicada en Holanda que deslumbra al mundo entero con sus creaciones. Con el Up-Cycling como línea de carrera y la sencillez y naturalidad que la caracterizan, se aferra con fuerza a sus raíces para compartir el arte que encuentra en los más cotidianos rincones de la vida., con los afortunados que tropiezan con su trabajo.
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Además de diseñadora de indumentaria, García Bello es profesora universitaria en UADE y la Universidad Austral. Fuente: Maire Claire
Conocé García Bello en https://www.garciabello.com.ar/